Elizabeth

De la hoja del verde bosque
a las obscuras sombras del abismo.
De los áureos rayos del astro rey
a la argentea luz de nuestra compañera,
la candidez y el brillo de tu ser
deslumbra el celaje purpureo del ocaso
y por dentro de mi enamorado pecho
no hago más que musitar tu dulce nombre
cual hechizo secreto de amor,
implorando a las silfides y ondinas
que en el murmullo del viento del bosque
y en el suave olear del claro http://hansspeer.blogspot.com/2021/09/elizabeth.htmlocéano,
cual bella plegaria de amor,
mil veces pueda escuchar tu melodiosa voz.
Como fascinante lucimento de enjoyado encaje
e igual de nigroante como estrella de plata,
de Venus la envidia está asegurada,
es tu cuerpo de seda suave zalema,
y aquel montecillo donde habita Afrodita,
del que han brotado tres frutos lozanos
(dos cimientos de tu vida, día y noche,
y aquél etéreo que vigila las estrellas)
y tal es su embocadura casi a manzana.

Si el cielo pudiese concederme mil gracias
una sola pediría con ahínco:
Ser dueño de tan sintular presea
y ostentarla el resto de mi vida,
unidos, para siempre, en un candoroso beso
y en medio del sopor de su abrazo
ser uno con ella en la eternidad.

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