Soneto I

Y, ahora que te has ido de aquí,
que la pureza de tu alma no está,
y tengo que caminar ya sin ti, 
de este viaje del que no vuelvo más. 

Ya nadie tendrá que saber de mí, 
pues, de tu despedida junto al mar, 
donde tus dulces recuerdos rompí, 
tu voz tierna pudo mi fe matar. 

Avanzo, solo en un abismo obscuro, 
negro como la noche sin luceros, 
pesaroso, dolido, sin futuro

Albergando en mi triste alma un deseo, 
sabiendo que nada tengo seguro, 
un beso tuyo es mi último anhelo. 

~Hans Speer 



















 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Ahora...

El tren

Inmortal