"Estoy pensando en ti..."

Estoy pensando en ti, llorando.
En un lamento, el dulce viento, llora conmigo.

Estoy pensando en ti,
sólo en mi habitación.
El ocaso se cierne sobre mi lecho
y en la agonía de la luz del sol,
que sume en la obscura penumbra
las claras notas de mi lamento,
que asfixia lentamente mi ensueño
y tiñe de sangre la mortaja
donde reposan los restos de mi encanto.
Abatido y triste estoy
llorando.

En un lamento, el dulce viento,
mi fiel compañero,
que lleva, ligero, por el campo
los hayes tristez de mi congoja
y que repite como dulce murmullo
el agonizante llanto de mi corazón,
a quien pido lleve a tus oídos
las abatidas notas de mi canto
y que, cada vez más efímera,
se lleva la pureza de tú voz, él
llora conmigo.

Estoy pensando en ti, llorando
en el camino que mi destino modificó.

Estoy pensando en ti,
no puedo sacarte de mi mente,
de mi corazón has hecho nido
y la pureza de tu alma,
junto a la candidez de tu cuerpo
no puedo separar de mi ánima.
Los recuerdos felices de ayer,
donde estabas tú a mi lado,
haciéndome sentir que era amado,
cual filosos puñales me tienen
llorando.

En el camino que mi destino
abre frente a mis ojos,
donde solo vislumbro dolor
y, a mis pies cansados,
abate la senda tortuosa
poblada de cardos y espinas;
mi espalda, mal trecha y llagada,
carga sobre sí la desdicha,
trocando así mi dicha en pesar.
Porque el cielo así lo modificó.

Estoy pensando en ti, llorando.
La noche es bella, llena de estrellas,
mas ¡qué me importa!

Estoy pensando en ti,
en tus ojos, en tu voz,
en ese negruzco cabello
y tus ojos marrón.
Tu piel suave y tersa
y la pureza de tu amor.
En esa boca de fresa
y tu grácil silueta.
Mi mente, mi pensar me traiciona,
no puedo olvidarte, ni siquiera
llorando.

La noche es bella, llena de estrellas,
la luna refleja tu mirar
y tu dulce piel de perla,
tersa y suave como seda,
la luna, las estrellas
son nada junto a tu belleza.
Mi dulce tormento,
mi pena mortal,
mi vida se ha ido tras de ti,
y he muerto lejos de ti.
Más ¿qué me importa?.

Estoy pensando en ti,
llorando tanto.
A donde vayas
te ha de seguir
lo amargo de mi llanto.

~ Hans Speer (basada en la canción homónima de Agustín Lara) 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Ahora...

El tren

Inmortal